23/10/19

Make The Change.

People fear change. People see different as a threat. They want life to stay the way it is, the way it’s supposed to be. But, do we live in a perfect world?

These people raised us. They showed us what was right and what was wrong. They educated us and watched us grow up.

Don’t follow the majority, trust your own instinct.
If something goes wrong, find the way to make it better. 
If you work hard, you can achieve anything.
Don’t ever loose hope. 

And now, we finally see what we didn’t when we were kids. That it’s just us who remember their own advice.

They no longer have the passion or the bravery. They no longer have the motivation to try. The dreams they once had are already fulfilled or forgotten, while ours are still bright and alive.

WE are the only ones who can change the world, so Make The Change.

Amargo despertar.

Triste y amarga realidad,
por qué tuviste que venir?
Por qué te presentaste?
Por qué querías conocerme a mí?

Yo estaba soñando,
dulce y profundamente,
con crecer y vivir,
pero tú, desconsiderada, me despertaste
y ahora sólo quiero volverme a dormir.

Northern lights.

And there I was. A dream come true. Around me complete darkness, above me the most beautiful Starry Night. In fact, it was quite similar to Van Gogh’s, it also had weird swirling lights going in between the stars, only THIS one was better. I love Van Gogh’s painting but not even him can make the night’s sky of some village in France look better than the ones in Norway on some very lucky days of some very special months. Maybe if Van Gogh had gone to an asylum in Norway instead of France they wouldn’t have thought he was crazy. Because it is true that seeing green moving lights in the sky sounds demential, but it happens here, it’s not just you Vincent, we all see it. Green lights that cover the sky getting bigger, higher and more intense before fading away and eventually appearing again, while occasionally a shooting star crosses over. So poetical, so beautiful, so ideal. Imagine the feeling in my heart while I had all that above me. I couldn’t even think, just watch. Close your eyes, perhaps you can see them too.

[masculine voice in a Spanish accent] NORTHERN LIIIIIIIIIIIIIGHTS!!!

Oh, sorry, forgot to mention my friends were there too, somewhere in the darkness standing right beside me and also looking at the sky in awe. Apparently someone thought that summoning the Aurora Borealis by screaming every five minutes was actually helping in making them appear.

Somehow, the amazing experiences like this one I have been living in Norway during my Erasmus keep getting ruined by all these different people. Hiking my way up to Preikestolen? Trust someone to stick their whole foot in the mud. Spending the night in a tent at Trolltunga? Expect having to cope with loud and bad singing. Visiting an Ice bar in Tromsø? Of course they would start to dance ridiculously. Dancing on tables on a cruise, weird rhythmic gymnastics performances on Thanksgiving dinner, borrowed drinks in Bergen’s nightclubs, card games, road trips, parties, movies, clandestine parties, pre-drinks, more parties…

Oh, wait, did I say ruined? I meant IMPROVED. Like, c’mon Norway, you have amazing landscapes and incredibly nice and trust-worthy people but it’s not going to be all about you, ok? My friends here are what made it LEGENDARY.




LOST.

Estás en la montaña, sola. Si llegaste a subir acompañada o no da igual, porque ahora ellos no están. Se han ido quedando atrás o han seguido por otro camino. Ahora son tus propias huellas las únicas marcas en el suelo.

Has disfrutado del trayecto hasta ahora. Aún tienes vívidos en tu cabeza la sonrisa con la que diste los primeros pasos, tu asombro al ver la belleza de la naturaleza, tu orgullo al superar algún tramo más difícil con esfuerzo... Sin embargo, las condiciones han empeorado tanto que empiezas a dudar de si emprender esta aventura fue una buena idea. Como si hubieras tenido la opción de elegir.

Ha caído la noche y has perdido el camino. Hace tiempo que no ves ninguna señalización indicando por dónde se supone que te han de llevar tus pies. El camino es empinado y lleno de piedras y troncos que te hacen tropezar y caer continuamente. La visibilidad empeora por momentos, hasta el punto que prácticamente caminas a ciegas, por inercia. Y, por si fuera poco, al irse el sol te has ido quedando cada vez más fría. Ya no sientes los dedos de los pies, o de las manos, y el resto del cuerpo también se queja por dolor y cansancio.

Te paras a cada poco para intentar ver, para intentar escuchar. Solo necesitas una luz tenue a lo lejos, una señal medio escondida entre hierbas, una voz casi inaudible… Solo algo que te de la motivación y esperanza suficientes para seguir moviéndote, para ir a buscar una desesperada y muy necesaria ayuda. Pero ni luces, ni señales, ni voces. Parece que solo estás tú.

Tu instinto de supervivencia te obliga a seguir adelante, pero a tu cabeza y, también a tu corazón, les parece muy atractivo rendirse, pararse y dejar que sea otro quién se encargue de decidir qué pasará luego. Te habían prometido unas vistas maravillosas durante el camino y aún mejores al final, pero lo estás pasando tan mal que te da igual no verlas, te da igual todo.

Entonces empiezas a pensar en todos los demás jóvenes que han hecho exactamente lo mismo que tú, que eligieron aventurarse y también se encontraron perdidos. Sabes muy bien que no eres la única. Sabes muy bien que les ha pasado a miles, que igual en este mismo momento hay varios en la misma situación, unos metros más allá, ocultos a tu vista, pero reales. Te preguntas como lo estarán llevando ellos, si sabrán salirse, qué es lo que su cabeza les mandará hacer, qué solución, aunque sea temporal, encontrarán. No tienes ni idea de cómo puedes ser tan normal, perdida en un punto tan común, y, aún así, no tener ni la más mínima absoluta idea de cómo proceder.

Finalmente te das cuenta que el problema no es estar perdida, te perdiste hace ya varios kilómetros, mucho antes de que se hiciera de noche. El verdadero problema es que estás completamente incapacitada para lidiar con ello y nadie va a venir a ayudarte, no hay rescate. Definitivamente, solo estás tú.

19/10/17

Carta a todas las empresas.

Estimadas empresas,

No nos conocéis, pero nosotros a vosotras sí. 
La generación Millenial hemos nacido con un máster en investigación bajo el brazo. Todos somos expertos en "stalkeo" y incluso antes de que nos veamos por primera vez sabemos lo que hacéis, lo que habéis hecho, lo que buscáis, lo que queréis y, sobretodo, sabemos que, por la razón que sea, queremos empezar esta nueva relación con solo vosotros. 

Nosotros no lo tenemos todo. Por tener, tenemos muy poco. No os vamos a ofrecer la luna ni una oferta irrechazable. Pero lo poco que tenemos es algo que la mayoría de las veces se va perdiendo con el tiempo, así que se podría decir que es algo único y valioso. Tenemos juventud, ganas y entusiasmo. Somos, tal vez, unos ingenuos que hemos venido a trabajar, a trabajar de verdad, sin apenas compensación y encima nos alegramos por ello. Empresas, pensad en otra persona que no seamos nosotros que tenga esa característica y, como decía Camp, "si encuentra algo mejor cómprelo". 

Sí, también tenemos nuestros inconvenientes, lo sabemos. Somos productos nuevos, recién salidos al mercado, y sin ningún tipo de garantía, pero empresas, vosotras lo debéis saber mejor que nadie, quién no arriesga no gana.

Os presentamos una oportunidad única e inigualable. En vuestras manos tenéis lo que podría ser un diamante en bruto, un regalo, podéis cogerlo, tratar de pulirlo y ver si pasa a ser la piedra preciosa más dura de todas o podéis dejarlo ir, que se lo ofrezcan a otro y no volver a saber nada. 

La decisión es vuestra, la materia prima nuestra.

Saludos,
Los Becarios.